Las cubiertas orgánicas ayudan a conservar la humedad de la tierra, reducen la presencia de hierbas, proporcionan un aspecto decorativo, y algunas incluso añaden materia orgánica al suelo, lo que mejora su fertilidad y ayuda a las plantas a crecer. 

Una cubierta orgánica es una capa de materia que se añade sobre el suelo, y cada plantación y situación requiere un tipo específico. Evitar poner una capa demasiado espesa -más o menos 3 cm- o sobre las plantas.

– Materia orgánica. El abono o el estiércol bien maduro es una cubierta ideal porque ayuda a las plantas a crecer, mejora la calidad del suelo y ayuda a conservar la humedad. Se necesita añadir cada año.

– Coco. El coco es ligero y fácil de aplicar. Las cáscaras se rompen, y enriquecen el suelo. Sin embargo, el viento, los pájaros y los animales las pueden mover fácilmente y pueden parecer antiestéticas.

– Grava. Económica y duradera, la grava conserva la humedad en verano e impide que las plantas delicadas como las alpinas, se aneguen en invierno. Su aplicación resulta difícil porque pesa.

– Cubiertas decorativas. Los trocitos de vidrio de color, las virutas y otras cubiertas decorativas son ideales para las macetas y contenedores. Reducirán las hierbas y conservarán la humedad.

– Cubiertas contra las hierbas. Estas membranas porosas, que se extienden debajo de las cubiertas orgánicas antes de plantar, reducen las malas hierbas. Pero puede ser difícil añadir plantas después de que la membrana se haya instalado.

– Trozos de corteza. Los trozos de corteza son ligeros, orgánicos y actúan contra las hierbas. Son una opción muy popular, aunque, a medida que se van rompiendo lentamente, pueden hacer que el suelo pierda nitrógeno.

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